Juan A. Rodríguez, profesional con más de treinta años de experiencia en todas las fases que integran un proyecto de acomodación naval.
Originario de Vigo, ciudad marcada por su vinculación histórica con los astilleros y la pesca, le dio la oportunidad de adquirir una amplia experiencia en proyectos de acomodación de barcos, no solo en España sino en diferentes paises del mundo.
Los comienzos en el sector se dieron en el exigente entorno de la reparación naval, cuando los barcos de pesca que operaban en caladeros internacionales, apenas disponían de unos pocos días en puerto antes de zarpar nuevamente.
En ese breve margen de tiempo, llegamos a atender más de 50 barcos en paralelo, realizando intervenciones que iban desde la acomodación hasta trabajos en bodegas, túneles de congelación y parques de pesca.
Esta dinámica implicaba una intensa gestión de materiales y una coordinación precisa de equipos, ya que el personal debía moverse rápidamente entre reparaciones de distinto alcance, adaptándose a la urgencia de cada caso.
El objetivo era claro: que cada buque estuviese listo para partir a tiempo, organizando jornadas maratonianas con la eficiencia como norma. Aquella presión constante por cumplir, junto con la diversidad y simultaneidad de tareas, fue el mejor centro de formación posible para todos los que participaron en ese entorno.
A lo largo de los años, su experiencia fue ampliándose progresivamente, participando desde el desarrollo y la puesta en marcha de una planta de fabricación de paneles, techos y puertas certificadas para uso naval, hasta la gestión integral de proyectos de acomodación en distintas partes del mundo. En su etapa trabajando para otras empresas, comenzó como enlace entre la Oficina Técnica y los barcos, pasando largas jornadas a bordo junto a los jefes de proyecto, profesionales de amplia trayectoria de los que adquirió valiosos aprendizajes.
Paralelamente, asumía tareas propias de la Oficina Técnica, como la gestión de materiales, realización de pedidos y elaboración de croquis para fabricación. Esta experiencia, combinando el trabajo técnico con la inmersión directa en obra, sentó las bases para su evolución hacia roles de dirección en distintos ámbitos del sector.
A finales de los años 90, tuvo una valiosa incursión en el sector del automóvil, donde lideró la implantación del sistema de calidad ISO 9001 en la empresa en la que trabajaba.
Durante ese periodo se certificó como auditor de calidad, realizando auditorías internas en distintas plantas de producción. El desarrollo del sistema le permitió trabajar de forma directa con todos los departamentos de la compañía de la empresa, lo que le proporcionó una visión mucho más amplia del funcionamiento interno de una empresa industrial.
Esta experiencia, en un sector altamente evolucionado en términos de reducción de costes y mejora de procesos, marcó su enfoque profesional e influyó profundamente en su manera de entender las posibilidades de mejora dentro del ámbito naval —siempre condicionado, eso sí, por la voluntad del sector de adoptar e implementar dichas mejoras.
En 2004 constituyó su primera empresa especializada en acomodación naval. Como ocurre en la mayoría de los nuevos emprendimientos, los comienzos no fueron sencillos. Durante la primera etapa de la empresa, que se extendió varios años, asumió una amplia variedad de responsabilidades: desde la elaboración de presupuestos detallados y el desarrollo completo de planos técnicos, hasta la confección de listas de materiales, la gestión de proveedores y compras, la logística y la dirección general de los proyectos. La experiencia acumulada en años anteriores, tanto en el sector naval como en el sector del automóvil, le permitió afrontar estos desafíos con una visión técnica sólida y una orientación clara hacia la eficiencia operativa. Aun así, como en todo proceso de crecimiento, los errores también formaron parte del camino y contribuyeron de forma decisiva a su aprendizaje continuo.
En los últimos años fue tomando forma la idea de crear un curso donde poder compartir su experiencia y el conocimiento acumulado a lo largo de décadas de trabajo en el sector. Una formación que, más allá de los aspectos técnicos, buscara ofrecer una visión global de los proyectos de acomodación naval —una perspectiva que pocas personas tienen la oportunidad de desarrollar, pero que, a su entender, resulta clave para mejorar tanto la calidad del trabajo como el resultado final.
Mientras en las oficinas se gestionan los retos del acopio de materiales, la coordinación del personal, los plazos y las limitaciones presupuestarias, a bordo se vive el esfuerzo físico y técnico de ejecutar los trabajos en un entorno complejo, como es el de la construcción y reparación naval.
Conocer un poco más sobre lo que enfrentan nuestros compañeros —ya sea desde tierra o desde cubierta— nos permitirá mejorar nuestra colaboración, elevar nuestra calidad de vida laboral y, en definitiva, contribuir al mejor desarrollo de los proyectos.
Ese es, en definitiva, el propósito de su curso: construir una visión compartida que nos ayude a trabajar mejor y a crecer como profesionales.